martes, 12 de enero de 2021

Señoras y señores: no le debo nada a la revolución

Por Roberto Ruiz Rebo

Los cubanos de mi generación frecuentemente hemos escuchado que lo debemos todo a la revolución. Nos dijeron que la revolución era más grande que todos nosotros. Fue repetido muchas veces, y nosotros lo creímos tanto que, a los que crecimos después del 59, y ya no lo creemos, casi siempre, tal aseveración nos pone en pausa, nos pone a divagar, nos pone a dudar. ¿Será cierto que tenemos esa deuda?  

Fuimos a la escuela sin que nuestros padres tuviesen que meter sus manos en los bolsillos, nos atendieron los médicos sin mostrar una tarjeta o número de seguro y encima de todo eso, nos pusieron a bailar con la música de que vivíamos a salvo del infierno. Fuera de la isla estaba la casa de Lucifer. Nosotros vivíamos en el mejor de los mundos posibles con un papá todopoderoso, invicto. Y fuimos creciendo con esos mitos. Los dictadores cubanos tuvieron todas las herramientas para inventar los personajes e historias creíbles. Los periódicos, la radio, la televisión, el cine, la literatura, la escuela, los sindicatos, las organizaciones de barrio, y un enemigo, en fin, todo lo necesario para una mitología sin fisuras, capaz de enamorar, de convencer al más suspicaz de los suspicaces. 

Señoras y señores: Yo no le debo nada a la revolución. 

Cuando era apenas un niño y en plena adolescencia, la “revolución” me sacó del hogar con sus cantos de sirena, me llevó a trabajar muchas veces: la escuela al campo, los domingos rojos, regímenes de trabajo y estudio en los centros becarios, movilizaciones a los cortes de caña para las zafras azucareras, entrenamientos militares. Todo eso en la niñez y en plena adolescencia. ¿Quién paga por todo eso?

Ya adulto con un salario raquítico y con una familia que cuidar, las “tareas revolucionarias” aumentaron y se hicieron casi obligatorias. Había que vigilar al enemigo para salvar lo más sagrado.  Y en 1983, fui llamado a Servicio Militar Obligatorio para cumplir una misión militar en la guerra civil que por entonces ocurría en Angola ya ocupada por tropas cubanas. Les aseguro que nadie me dijo que era obligatorio, pero todos sabíamos lo que tocaba hacer, a menos que tuviese un padrino poderoso. Mi madre lloró por mi partida y tuvo dificultad para reconocerme a mi regreso, estaba diezmado. De aquella aventura quedaron medallas inservibles, miedos y traumas que muchas veces me quitan el sueño. ¿Quién paga por todo eso?


Señoras y señores: no le debemos nada a la revolución, es la revolución la que nos debe. Nos debe los juguetes de la infancia, el café con leche de la mañana, nos debe el tiempo, el tiempo del esfuerzo bajo el sol ardiente, sudorosos y con hambre. Nos debe la conexión con el mundo, los parques, las carreteras, la autoestima, la distancia.
La revolución nos robó nuestros sueños de progreso y desarrollo, y el mundo que alguna vez amasamos para legarle a nuestros hijos que hoy sueñan con un boleto de avión para marcharse.  

domingo, 27 de diciembre de 2020

A propósito del futuro diálogo: Lo que le faltó decir a Diaz-Canel en el Parlamento

Por Roberto Ruiz Rebo

Valdría la pena preguntarse cuál será el día en que el actual gobierno cubano va a tomar en serio los reclamos del pueblo y va a sentarse a dialogar con la gente más vapuleada de nuestro país en todos estos años de miseria. 

Recientemente, el nombrado presidente, Miguel Diaz-Canel habló en el Parlamento Cubano acerca de la voluntad de su gobierno de dialogar con la administración de Joe Biden, próximo presidente de los EEUU, mientras que en ese mismo discurso ninguneó y calumnió a un grupo de artistas que, tras de ejercer una presión sin precedentes, logró ser recibido en la sede del Ministerio de Cultura. Ese grupo de artistas protestaba contra la represión, el acoso y el maltrato a que estaban siendo sometidos los huelguistas del Movimiento San Isidro por parte de la policía y la seguridad del estado, cuando protestaban por el encarcelamiento injusto del rapero Denis Solís a través de una huelga de hambre.

Lo que faltó decir en ese discurso en el parlamento, fue precisamente  que desde ese mismo gobierno que sugiere un diálogo con los que  supuestamente  financian y organizan las protestas en Cuba, se ordenó suspender las conversaciones que ya se había acordado en esa reunión y que luego las fuerzas represoras arremetieron con ímpetu contra los artistas de San Isidro y los que de manera pacífica los obligaron a dialogar aquella noche: los arrestaron, les cortaron la comunicación telefónica y el internet, les lanzaron las turbas de acción rápida entre otras acciones intimidatorias, y comenzaron una campaña manipulativa de desinformación en actos públicos en uno de los cuales el propio Diaz-Canel los llamó mercenarios, terroristas y negó toda posibilidad de diálogo.

Supongo que antes de una conversación con cualquier gobierno extranjero, el principal diálogo ha de realizarse con los ciudadanos cubanos que se han expuesto a la persecución, a la represión y al acoso por soñar con una Cuba diferente. En vez de las maniobras para reafirmar el desastre socioeconómico cubano a través de la manipulación de las masas, ya es hora de que se celebre un plebiscito para decidir el tipo de sociedad en que quieran vivir todos los cubanos sin necesidad de emigrar, donde quepamos todos, y no en un modelo de sociedad que sólo entienden y disfrutan los que detentan el poder. Un modelo de sociedad que ya casi nadie quiere, y en donde se vocifera que la calle es de los revolucionarios. Y yo me pregunto: ¿A dónde han de ir los que no lo son ni quieren ser revolucionarios? 

Tengo el honor de conocer a uno de los muchachos que se presentaron a protestar en el Ministerio de Cultura, un talentoso teatrista graduado en una de las universidades cubanas, tuve el placer de colaborar en uno de sus proyectos estando en Cuba. Mienten de manera deliberada las autoridades del gobierno llamándolos mercenarios para formar una opinión de rechazo. De ese mismo modo y de manera velada utilizan los prejuicios raciales reminiscentes en la población para descalificar y satanizar a los muchachos de San Isidro y a todo el que se les oponga, aunque esa oposición sea pacífica y a nivel de pensamiento. Hannah Arendt, una de las más importantes pensadoras del siglo XX, y quien estudió a fondo los orígenes de los regímenes totalitarios, señaló que “el más radical revolucionario se vuelve conservador un día después de llegar al poder”,  la titulada revolución del Centenario, no es una excepción porque sus mentores han acudido al miedo y la parálisis para retener el poder durante décadas sin alternancia.

Los muchachos de San Isidro no son supuestos artistas. Es ridículo pretender desde una oficina, aunque esta sea la presidencia de la república, decidir quién es o no es artista. Varios de los chicos de San Isidro tienen una obra y una ejecutoria reconocida, y los que no, tienen todo el talento para un proyecto de arte y sociedad superiores. 

Los alabarderos del régimen de La Habana hablan del arte como “arma de la revolución”, pero se oponen a los cambios, a esa constante convulsión que provoca la creación. Según Diaz-Canal los reclamos de los artistas no deben ser de otra índole que sobre pase a la creación, y llama “extra artísticos” algunos de los reclamos de los huelguistas. Se contradice el elegido de Raúl hablando de manera ininteligible de “una oposición política sin base social”. ¿A qué se refiere? ¿Por qué le teme a la confrontación con los que piensan diferente? Ya nadie cree esa mentira de que no hay oposición en Cuba, ejemplo de ello son Las Damas de Blanco, la UMPACU, Somos Más, Cuba Decide, Cuba Independente y Democrática, el Movimiento San Isidro y más de una docena de grupos de activistas que conforman la disidencia cubana y que han resistido por años la embestida fidelista y la raulista, acompañados también por las organizaciones que, desde fuera del país, han mantenido viva la llama de la rebeldía. ¿Cuatro gatos? Tal Vez. Pero cuatro gatos que ya perdieron el miedo y que representan los anhelos de una Cuba diferente.

Señor, Diaz Canel: los que resisten y sobreviven a las carencias y las calamidades en que se mantiene a la sociedad cubana no son ustedes. Los que se enfrentan a la brutalidad policial y de la Seguridad del Estado en las calles y a veces en sus propios hogares no son los familiares de su camarilla de privilegiados. Ustedes tienen el poder, pero no dirigen los sueños de los ciudadanos. Las causas fundamentales de la débacle cubana no están en el Norte, ni en el Sur ni en ninguno de los cuatro puntos cardinales. Está en el mantenimiento pernicioso de dos de esos mismos ingredientes que usted menciona y que dice no estar dispuesto a negociar: un sistema defectuoso y disfuncional, y una revolución acabada por la sed de poder de su propio mentor al que usted representa. 

Cuba tiene que cambiar para que podamos, como usted dijo refiriéndose a EEUU, construir “una relación respetuosa y perdurable” entre todos los ciudadanos sin distingos las creencias religiosas e ideologías políticas. Fue “con todos y para el bien de todos” la sociedad por la que se inmoló el más grande de todos los cubanos que ustedes mencionan a conveniencia. 

Cuba está llena de problemas sin resolver que se han acumulado por más de seis décadas, porque ustedes no han elegido otro camino que el sufrimiento del pueblo al que aspiran a seguir sacrificando. Ustedes son la reacción y el inmovilismo, la revolución, el cambio lo están haciendo en Cuba las nuevas generaciones en las calles y barrios pobres de Santiago, de Cárdenas, de San Isidro y de todo el país. No es en el Parlamento Cubano donde se va a decidir el futuro de Cuba, los actuales parlamentarios están tan ocupados en remendar el actual desastre, que aún no perciben que la mentalidad del país está cambiando y que el despertar de toda Cuba ya es inevitable.


viernes, 18 de diciembre de 2020

Carta a mis amigos que no creen en el Movimiento de San Isidro

 

8 de Diciembre 2020

Mis queridos amigos:

Ustedes no creen en San Isidro. Yo sí. Algunos de ustedes saben que no soy dado a escribir mis criterios políticos en Facebook. No comulgo con la alharaca. También saben que fui en un momento de mi vida, defensor de la Revolución. Hace tiempo que no es así, y los abusos, los excesos de la policía y los grupos llamados de respuesta rápida, hoy me obligan a hablar, a condenar, aunque sea humildemente. 

 

Actualmente resido en el extranjero por las mismas razones que miles de nuestros contemporáneos y todos ustedes están fuera de Cuba, por eso he sido acusado muchas veces, de las mismas cosas de que acusan a la gente de San Isidro. Si eso no fuera tan dramático, me reiría a carcajadas, porque con mis 68 años, vivo aquí en los Estados Unidos de un trabajo sencillo y honesto, que no obstante me permite satisfacer todas mis necesidades.

San Isidro es la voz de los que no tiene voz, “la caravana en harapos”, de los que cantan en los recovecos, sí, pero no menos talentosos que los que cantan en los canales de la TV y la radio Nacional, no menos creativos que los que exponen en las principales galerías de arte, no menos que nadie. San Isidro es la voz de los que viven en las cuarterías, los marginales, la gente de ese mundo que no atisba la salida del atolladero en que ha permanecido sumergida Cuba en todos estos años, porque ellos, esa gente solariega que tanto han dado a la cultura cubana, son los más aplastados, los más preteridos. Y esa son las gentes que el poder en Cuba pretende seguir pisoteando, por lo más legítimo que hoy reconoce todo el mundo que es protestar o disentir.


Acabo de ver y leer la versión oficial del gobierno cubano sobre lo que está sucediendo en San Isidro, y no me sorprendí, nada ha cambiado en el lenguaje y la narrativa oficial, ya estoy acostumbrado. Ahora resulta que los que protestan son una chusma de gentes ligadas a grupos terroristas de Miami.  ¿Cuáles son esos grupos? El procedimiento es siempre el mismo, demonizar a todo el que piensa diferente o levanta la cabeza. Dicen que todo es una campana elaborada por el gobierno estadounidense, como si no hubiera motivos suficientes en la sociedad cubana para protestar. Antes fueron los gusanos, luego las escorias, la mafia, los mercenarios y ahora los terroristas. Siempre un lenguaje para descalificar y desprestigiar. Nada más ridículo en un país que se ha venido deteriorando años tras año, por la incapacidad de sus gobernantes, una elite que ha confundido hasta el cansancio una idea personalizada con los anhelos de millones. Un gobierno en el que un hombre detentó el poder por más de cinco décadas dejándolo en ruinas a su muerte en nombre de una ideología que no ha dado buenos frutos en ninguna latitud. Si no fuese así, ¿cómo podríamos explicar que el gran sueño de los jóvenes y los no tan jóvenes en Cuba en su mayoría sea emigrar? ¿Cómo explicar que después de más de seis décadas de gobierno nuestra gente no tenga los mínimos esenciales para vivir? ¿Cómo explicar que ustedes y yo hayamos tenido que emigrar para tener una vida mejor y más llevadera? ¿Cómo explicar la Cuba de Raúl Castro y Diaz Canel rodeados de lujos y todo tipo de prerrogativas y privilegios, mientras la gente se despedaza en las colas para llevar comida a la mesa? ¿Si el cuento del bloqueo fuese cierto, por qué sus gobernantes no lo han resuelto? ¿O es que mantener una ideología vale más que garantizar la felicidad de los cubanos?


La Generación de San Isidro nos supera en honor y valentía, y lo digo a mi pesar, porque, aunque muchas veces disentí con el pensamiento oficial, también bajé la cabeza, por miedo. Cuando salí de Cuba, hacía mucho tiempo que no creía en ese proyecto, mis más cercanos lo saben, pero nunca me atreví a gritarlo, lo mismo que muchos de mis amigos y colegas. No obstante, a ello, en muchas ocasiones fui aleccionado, acallado e intimidado sólo por expresar opiniones “inapropiadas” o negarme a participar en los actos de repudio, una de las acciones más indignas e inaceptables para cualquier ser humano que tenga dos dedos de frente. Ejercí el periodismo y en más de una ocasión fue premiada mi obediencia, pero hoy esos premios me avergüenzan, y no me voy a presumir de buen guerrero.


Cuantos años tendrán que esperar los cubanos para cambiar un modelo de sociedad anquilosado en un pasado lleno de fracasos y penurias, de hambre, y una vida miserable, pendiente de los vientos políticos que soplan en otras latitudes, o coyunturas económicas favorables para tener un respiro. Ahora, sueñan con la salida de Trump, y un Biden más amable. Hace mucho tiempo que necesitamos de un país que dependa de sí mismo para que sus ciudadanos puedan vivir con las condiciones mínimas de decoro, y no pendientes a remesas de la gente que sus propios gobernantes acusan de mercenarios y vendepatrias. Necesitamos un cambio de sistema y de gobernantes porque ambos han sido incapaces de hacer feliz al pueblo, y diría más, ambos son el impedimento para que eso suceda. Necesitamos un país donde el estado y el gobierno cumplan las leyes, donde funcionen las instituciones libremente y no como apéndice de un individuo o de un aparato que manda sin respeto a la constitución. Por eso creo en el Movimiento San Isidro, ellos son “la caravana en harapos de todos los pobres, la mesa sin mantel, la callejuela y la palabrota”, ellos valen lo que no vale mi silencio, lo que nunca valdrá ningún premio a la obediencia.

        Los abrazo, 

        Roberto Ruiz Rebo



jueves, 7 de mayo de 2015

ENTREVISTA AL CARDENAL BERGOGLIO

Empieza a circular la transcripción de una entrevista que le hicieron al entonces
cardenal Bergoglio en Argentina. En realidad fue una emboscada ejecutada por el periodista Chris Mathews de MSNBC.
Pero Bergoglio termina acribillando a Mathews de tal forma que MSNBC nunca la pasó al aire. Mathews, al darse cuenta que su plan fallaba, archivó el video. Un estudiante de Notre Dame que cumplía su servicio social en MSNBC, la sustrajo y la entregó a su profesor. El plato fuerte de la entrevista es su debate acerca de la pobreza. El intercambio se inicia cuando el periodista trata de emboscar al cardenal, preguntándole que opinaba sobre la pobreza en el mundo.



El Cardenal responde:

“Primero en Europa y ahora en América, algunos políticos se han dedicado a endeudar a la gente creando un ambiente de dependencia.
¿Para qué? Para incrementar su poder. Son grandes expertos creando pobreza y nadie los cuestiona. Yo lucho por combatir esa pobreza.

La pobreza se ha convertido en una condición natural y ello es malo. Mi tarea es evitar el agravamiento de tal condición. Las ideologías que fabrican pobreza deben ser denunciadas. La educación es la gran solución al problema. Debemos enseñar a la gente como salvar su alma, pero enseñando a evitar la pobreza y no permitir que el gobierno los conduzca a ese penoso estado"

Mathews ofendido pregunta:

... ¿Usted culpa al gobierno?

“Culpo a los políticos que buscan sus propios intereses. Tu y tus amigos son socialistas. Ustedes y sus políticas son la causa de 70 años de miseria, y eso tiene a muchos países al borde del colapso. Creen en la redistribución que es una de las razones de la pobreza. Ustedes quieren nacionalizar el universo para controlar todas las actividades humanas. Ustedes destruyen el incentivo del hombre para, inclusive, hacerse cargo de su familia, un crimen contra la naturaleza y contra Dios. Esta ideología crea más pobres que todas las corporaciones que ustedes etiquetan como diabólicas.”

Replica Mathews: Nunca había escuchado algo así de un cardenal.

“La gente dominada por socialistas necesita saber que no tenemos que ser pobres"

Ataca Mathews... ¿Y América Latina? ¿Quiere borrar el progreso logrado?

" El imperio de la dependencia creado por Hugo Chávez, con falsas promesas, mintiendo para que se arrodillen ante su gobierno. Dándoles peces sin permitirles pescar. Si en América Latina alguien aprende a pescar, es castigado y sus peces confiscados por los socialistas. La libertad es castigada.

Tú hablas de progreso y yo de pobreza. Temo por América Latina. Toda la región está controlada por un bloque de regímenes socialistas como Cuba, Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua. ¿Quién los salvará de esa tiranía?”

Acusa Mathews: Usted es capitalista.

"Sí pensar que el capital es necesario para construir fabricas, escuelas, hospitales, iglesias tal vez lo sea. ¿Tú te opones a este proceso?”

- Por supuesto que no, pero ¿no piensa que el capital es arrebatado de la gente por corporaciones abusivas?

-“No, yo pienso que la gente, a través de sus opciones económicas, decide que parte de su capital irá para esos proyectos. La utilización del capital debe ser voluntaria. Solo cuando los políticos confiscan ese capital para construir obras del gobierno, alimentar la burocracia, surge un grave problema. El capital invertido de forma voluntaria es legítimo, pero el que se invierte a base de coerción, es ilegitimo.”

Sus ideas son radicales, afirma el periodista.

“No, hace años Khrushchev hizo una advertencia: ‘No debemos esperar que los americanos abracen el comunismo, pero podemos asistir a sus líderes electos con inyecciones de socialismo hasta que, al despertar, se den cuenta que se embarcaron en el comunismo’ Esto está sucediendo en estos momentos en al antiguo bastión de la libertad. ¿Cómo los EU puede salvar a América Latina si ellos se han convertido en esclavos de su gobierno?”

Mathews afirma: Yo no puedo digerir todo esto.

El Cardenal responde:

“Te ves muy enojado, la verdad puede ser dolorosa. Ustedes han creado el estado de bienestar que es solo respuesta a las necesidades de los pobres creados por la política. El estado interventor absuelve a la sociedad de su responsabilidad. Las familias escapan de su deber con el falso estado asistencialista, inclusive las iglesias. La gente ya no practica la caridad y ve a los pobres como problema del gobierno. Para la iglesia ya no hay pobres que ayudar, los han empobrecido permanentemente y son ahora propiedad de los políticos. Y algo que me irrita profundamente es la incapacidad de los medios para observar el problema sin analizar cuál es la causa. A la gente la empobrecen para que luego vote por quienes los hundieron en la pobreza.”Empieza a circular la transcripción de una entrevista que le hicieron al entonces cardenal Bergoglio en Argentina. En realidad fue una emboscada ejecutada por el periodista Chris Mathews de MSNBC.

Pero Bergolio termina acribillando a Mathews de tal forma que MSNBC nunca la pasó al aire. Mathews, al darse cuenta que su plan fallaba, archivó el video. Un estudiante de Notre Dame que cumplía su servicio social en MSNBC, la sustrajo y la entregó a su profesor.

El plato fuerte de la entrevista es su debate acerca de la pobreza.

El intercambio se inicia cuando el periodista trata de emboscar al cardenal, preguntándole que opinaba sobre la pobreza en el mundo.

El Cardenal responde:

“Primero en Europa y ahora en América, algunos políticos se han dedicado a endeudar a la gente creando un ambiente de dependencia.

¿Para qué? Para incrementar su poder. Son grandes expertos creando pobreza y nadie los cuestiona. Yo lucho por combatir esa pobreza.

La pobreza se ha convertido en una condición natural y ello es malo. Mi tarea es evitar el agravamiento de tal condición. Las ideologías que fabrican pobreza deben ser denunciadas. La educación es la gran solución al problema. Debemos enseñar a la gente como salvar su alma, pero enseñando a evitar la pobreza y no permitir que el gobierno los conduzca a ese penoso estado"

Mathews ofendido pregunta:

... ¿Usted culpa al gobierno?

“Culpo a los políticos que buscan sus propios intereses. Tu y tus amigos son socialistas. Ustedes y sus políticas son la causa de 70 años de miseria, y eso tiene a muchos países al borde del colapso. Creen en la redistribución que es una de las razones de la pobreza. Ustedes quieren nacionalizar el universo para controlar todas las actividades humanas. Ustedes destruyen el incentivo del hombre para, inclusive, hacerse cargo de su familia, un crimen contra la naturaleza y contra Dios. Esta ideología crea más pobres que todas las corporaciones que ustedes etiquetan como diabólicas.”

Replica Mathews: Nunca había escuchado algo así de un cardenal.

“La gente dominada por socialistas necesita saber que no tenemos que ser pobres"

Ataca Mathews... ¿Y América Latina? ¿Quiere borrar el progreso logrado?

" El imperio de la dependencia creado por Hugo Chávez, con falsas promesas, mintiendo para que se arrodillen ante su gobierno. Dándoles peces sin permitirles pescar. Si en América Latina alguien aprende a pescar, es castigado y sus peces confiscados por los socialistas. La libertad es castigada.

Tú hablas de progreso y yo de pobreza. Temo por América Latina. Toda la región está controlada por un bloque de regímenes socialistas como Cuba, Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua. ¿Quién los salvará de esa tiranía?”

Acusa Mathews: Usted es capitalista.

"Sí pensar que el capital es necesario para construir fabricas, escuelas, hospitales, iglesias tal vez lo sea. ¿Tú te opones a este proceso?”

- Por supuesto que no, pero ¿no piensa que el capital es arrebatado de la gente por corporaciones abusivas?

-“No, yo pienso que la gente, a través de sus opciones económicas, decide que parte de su capital irá para esos proyectos. La utilización del capital debe ser voluntaria. Solo cuando los políticos confiscan ese capital para construir obras del gobierno, alimentar la burocracia, surge un grave problema. El capital invertido de forma voluntaria es legítimo, pero el que se invierte a base de coerción, es ilegitimo.”

Sus ideas son radicales, afirma el periodista.

“No, hace años Khrushchev hizo una advertencia: ‘No debemos esperar que los americanos abracen el comunismo, pero podemos asistir a sus líderes electos con inyecciones de socialismo hasta que, al despertar, se den cuenta que se embarcaron en el comunismo’ Esto está sucediendo en estos momentos en al antiguo bastión de la libertad. ¿Cómo los EU puede salvar a América Latina si ellos se han convertido en esclavos de su gobierno?”

Mathews afirma: Yo no puedo digerir todo esto.

El Cardenal responde:

“Te ves muy enojado, la verdad puede ser dolorosa. Ustedes han creado el estado de bienestar que es solo respuesta a las necesidades de los pobres creados por la política. El estado interventor absuelve a la sociedad de su responsabilidad. Las familias escapan de su deber con el falso estado asistencialista, inclusive las iglesias. La gente ya no practica la caridad y ve a los pobres como problema del gobierno. Para la iglesia ya no hay pobres que ayudar, los han empobrecido permanentemente y son ahora propiedad de los políticos. Y algo que me irrita profundamente es la incapacidad de los medios para observar el problema sin analizar cuál es la causa. A la gente la empobrecen para que luego vote por quienes los hundieron en la pobreza.”

domingo, 20 de abril de 2014

UNA FOTO CON GABO

Un reproche que le hace a Gabriel García Márquez uno de sus amigos más cercanos, el colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, es el haber sido huraño con los periodistas, en cuyo gremio desarrolló muchas de las habilidades que le permitieron escribir novelas como Cien años de Soledad y El Amor en los Tiempos del Cólera.

En diciembre de 2005, el escritor estaba de visita en Cuba, para la apertura del Festival de Cine de la Habana. Hacía sólo algunos días que Bernie Dwyer me habían hecho de regalo  una excelente cámara fotográfica, y coincidió que  el Premio Novel se encontraba sentado en el teatro, sólo tres filas a mis espaldas. Cuando me percaté,  me levanté entusiasmado para hacerle algunas fotos, pero un colega que estaba a mi lado, me previno: “No te acerques al hombre”, dijo refiriéndose al novelista, “Se pone bien pesa´o con los periodistas”. Desilusionado me volví a sentar, después de escuchar aquella advertencia, y me conformé con volver a casa con el deseo aun, de hacerle una foto al gran narrador con mi flamante Olympus.

Días después asistí con Dwyer a un evento en Casa de las Américas de la Ciudad de La Habana. Se trataba de un homenaje al Gabo, a través de una exposición de grabados del artista colombiano Pedro Villalba Ospina. El conjunto era una excelente colección de aguafuertes de Villalba, quien había realizado tan encomiable tarea después de leer más de veinte  veces la novela Cien Años de Soledad. La entrada de la sala de exhibición estaba realmente abarrotada de un público que esperaba con entusiasmo ver la fisonomía de los personajes y escenas garcíamarquianas  a través de la interpretación del acucioso grabador. 

De pronto la multitud comenzó a aplaudir y apareció un pequeño grupo de personas entre los que se encontraban el poeta cubano Roberto Fernández Retamar, Miguel Litín, el conocido director de cine  chileno, un hombre delgado de nariz afilada y sombrero de pana, y el mismísimo Gabo, Gabriel García Márquez. Tras algunas palabras de Retamar, el Nobel de Literatura cortó la cinta que inauguraba la exposición y la multitud fue avanzando hasta quedar todos dentro de un amplio salón. Dwyer y yo fuimos los últimos en entrar. En el salón comenzaron a aparecer varios sirvientes  con bandejas de bebidas. Algunos  asistentes estaban ocupados en mirar las obras de Villalba, otros se abalanzaban sobre las bandejas de bebidas, y otros aprovecharon para pedirle autógrafos a García Márquez y al hombre de  nariz afilada y sombrero, que no era otro que el grabador Pedro Villalba Ospina.
Cámara en mano, me acerqué a algunas de las piezas en exhibición para dejarlas perpetuadas. Logré fotografiar, con algunos defectos de luz a José Arcadio Buendía, uno de los personajes centrales de la novela de marras, atado al árbol donde terminaron sus chifladuras, el momento de la lluvia de mariposas y el vuelo de Remedio, la Bella, otro de los momentos espectaculares de la narración, y una escena de Melquíades, el jefe de la tribu de gitanos, rodeado de sus acólitos. Conseguí también fotografiar a algunas de las personalidades que estaban en él salón como a Miguel Litín y una toma lejana dentro de la multitud a Villalba mientras conversaba con su homenajeado. En un momento, Dwyer me pidió que disimuladamente, le hiciera una foto junto al novelista de Memoria de mis Putas Tristes. Realmente hicimos un complot, tomando en cuenta lo que nos había recomendado nuestro colega. Ella se acercaría al escritor de manera simulada y yo le haría unas fotos sin que él se percatara. La operación fue sencilla y pude hacer varias fotos donde Bernie aparece como restregándose al famoso novelista.
Como tuvimos éxito le dije: “Ahora me toca a mi.” Entonces traté de acercarme  al escritor, pero un grupo de sus admiradores lo rodeó, para solicitarle que le estamparan sus firmas en varios ejemplares de novelas que a todas luces guardaban en sus libreros particulares. Esperé nuevamente, y cuando ya estaba al lado del escritor, se le acercó Miguel Litín y parece que le hizo algún chiste porque los dos soltaron una carcajada, que me hizo ponerme en guardia, pero pronto comprendí que el Nobel estaba de magnífico humor, y me acerqué nuevamente en el momento en que Litín se movía a otro lado de la galería: Dwyer estaba nerviosa y no se había atrevido a accionar el obturador de la cámara fotográfica en ningún momento. Me acerqué nuevamente al escritor como si saliera de sus espaldas, y cuando llegué a su lado me detuve, y Bernie apuntó con la cámara hacia nosotros. Evidentemente, García Márquez se percató de la maniobra, y me miró con cara de pocos amigos: “Ajá, te estás colgando de la brocha”, me dijo al tiempo que se le escapó una sonrisa. Sin decir nada, miró hacia mi compañera de aventuras y se dispuso a posar de manera natural. Ya vuelto hacia mi, me dijo: “Bueno, espero que te sientas bien. Ahora hablemos de algo, me dijo. Por lo que veo estás saludable, no?” me preguntó. Entonces comprendí que se había dispuesto a permitirme una foto junto a él, pero Bernie estaba nerviosa,a pocos metros de nosotros, quizás esperando un desplante del escritor. Sin embrago, aproveché esa oportunidad para preguntarle, con visible nerviosismo, su criterio sobre la recreación de su obra maestra. “Pues, nada es un trabajo monumental de un artista excelente”, me dijo con una sonrisa, y acto seguido miró hacia Dwyer y le dijo: “Bueno, hazle la foto, ya”. Le ordenó, sin abandonar la sonrisa, pero con cierta ironía.
Entonces ella accionó la cámara un par de veces y el Nobel, me dio una palmada en el hombre y preguntó: ¿Satisfecho? Le di las gracias y nos estrechamos la mano.
Cuando llegué a casa era cerca de las 2 de la madrugada. Bernie no podía ocultar su entusiasmo por verse retratada al lado de uno de los escritores más importantes del siglo XX, por mi parte, también estaba animado, había logrado una foto notable. Con impaciencia, encendí la computadora y descargué las fotos. No podía creerlo, era realmente desconcertante. Las fotos de Dwyer casi pegada contra el Nobel estaban perfectas. Las mías, las que hizo para mi, estaban todas fuera de foco. No obstante, están entre mis  fotos más preciadas, adonde quiera que voy, se van conmigo. Y el incidente siempre es un gran motivo para contarlo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Adiós Trovador: es el destornillado cotidiano azar

Hoy me  desperté con la noticia, y no he dejado de escucharlo todo el dia, aqui en la cálida heladez de mi apartamento de esta ciudad norteña. Santiaguito fue un rebelde, hasta por la forma de coger su guitarra. Aun lo sigue siendo después de su sorpresiva muerte. Como dijo alguien con acierto, le cantó a su propia utopía. Nada tiene que ver su obra con la de su hermano Vicente, ni en el espiritu, ni en el vuelo. Como a muchos otros creadores le faltó y le falta difusión a su música en estos tiempos en que las emisoras de todas las latitudes imponen la chatarra y la basura empacada con tecnología de punta. No creo que el público cubano conozca lo suficientemente su obra como compositor e interprete, a pesar del poder de convocatoria de cualquiera de sus presentaciones en la Habana o en otros escenario del ámbito nacional. Quizás su persistente tartamudez lo empujó a elaborar esos textos llenos de  poesía y contenido, que le evitaron las socorridas explicaciones sobre los motivos de su obra que muchas veces realizaban la mayoria de los creadores de su época. Santiago Feliú no fue mi amigo personal, pero fue una presencia importante de mi época como trovador. Coincidimos muchas veces en  eventos musicales, entre los que recuerdo el Concurso de Música Adolfo Guzmán de 1981, donde competía una canción con mi firma y otros dos compositores guantanameros. Conversamos más de una vez sobre música cuando apenas empezabamos a hacer pininos en la composición musical, e incluso compartimos el mismo escenario en un concierto de jóvenes terminando los años 70 en el Cine Teatro América de mi pueblo. Un espectáculo que dirigió la soprano Alina Sánchez. Recuerdo que interpretaba varias canciones con Donato Poveda entre las que no olvido Salta, Saltarina, que ya muchos comenzabamos a tararear, junto a temas de otros colegas como Mujer si la Distancia es esa Huella de Rodolfo de la Fuente, y Canción de un Viejo Trovador, que interpretaban Xiomara Laugart y Alberto Tosca, quienes en aquel momento eran pareja sentimental y componían un fantástico dúo que algunos recordamos aun. Santiago saltó a los grandes escenarios después de dar a conocer su tema Para Bárbara, interpretado por Silvio Rodriguez y arreglado para orquesta por el pianista Frank Fernández y muchos  quedamos a la saga. Aun en la Habana, la última presentación de Santiaguito que pude disfrutar, fue precisamente en el teatro Amadeo Roldán, que a pesar de la pobre difusión estuvo abarrotado de una multitud de jóvenes todo un fin de semana. Su música me ha acompañado durante todos esos años. Hoy tambien mientras he estado trabajando en algunos diseño me sigue acompañando su voz, su guitarra y su música. Es mi forma de decirle adiós a este cantor de mi tiempo que ahora un golpe del " destornillado cotidiano azar" lo vuelve recuerdo y presencia infinita. 

domingo, 7 de abril de 2013

Manuel Augusto Lemus: entre tropismos de amores y cartas


Confieso que he debido leer más de una vez los Tropismos de Manuel Augusto Lemus Martínez, fueron tantos los lugares de su poesía que visité cuando aún anhelaba adornar mis cabellos con algunas canas, que no quise perderme el placer de deambular otra vez, por esas calles donde he recibido el abrazo imaginario de mucha gente querida, y me he permitido vivir nuevamente más de un episodio de aquella época. Desde el título de su libro, Lemus nos prepara para relacionarnos,  dejarnos involucrar, y hasta modificarnos con esas vibraciones  de su mundo poético que reflejan las reacciones y sus gestos más corrientes ante el entorno: sus tropismos positivos y negativos.
Conocí a Manuel Augusto Lemus hace muchos años, cuando teniamos la idea de convertirnos en gente importante desde la inocencia y la ingenuidad de los talleres literarios. Conocí al Lemus burlón, dicharachero, extravagante, apasionado con la polémica y las escaramuzas literarias y extraliterarias. Y conocí también a ese Lemus amable, simpático, comprensivo, tolerante,  buen amigo de sus amigos, y cultor de la ironía más refinada. No creo que siempre haya coincidido con sus criterios, aun cuando siempre los escuché y estimé como verdaderos e inteligentes. Por eso siento que Tropismos se le parece. Por sus páginas transcurre ese hombre que es. La  ironía de este cuaderno de poemas es su mejor arma defensiva, aunque en su esencia no muerde ni hiere a los inocentes, pero con toda seguridad es un anatema para los culpables y los promotores de sus desventuras y de su larga dicha.

El territorio escogido por el autor es estrictamente social. Son temas humanos, algunos urgentes, que se escapan de las interpretaciones políticas, y aunque muchas de sus historias transcurren en un espacio delimitado, no hay nada que lo acuse de provincianismos vanales, aun cuando no hay nada más universal que el acontecer de un pueblo chico. Todo lo que ocurre en Caimanera o Alto Songo, desde el punto de vista del  sentir del humano, se reproduce en Paris, en Dublín o en Las Vegas a gran escala, respetando los entornos. Quiero decir, que los tropismos de Lemus pueden ser interpretados igualmente por un madrileño, un berlinés, o algún ciudadano residente en un intrincado pueblo de Sonora. Desde los primeros versos de Tropismos, cualquier lector sentirá esa carga irónica que divierte y  despierta el interés por conversar con este hombre que ha sabido burlarse con gracia de sus propias faltas, de sus contemporáneos y sus antecesores.

Leer "Cartas de Odio, Amor y  de otras Nimiedades" del mismo autor, es otra aventura. En este periplo poético de más de 30 poemas, Lemus nos traslada desde su fina ironía al más conmovedor sarcasmo. Aquí el poeta no abandona su territorio anterior sino que nos coloca ante una dimensión diferente de sus contrariedades, sus tribulaciones y sus amores. Digamos que en las Cartas… Augusto Manuel se decide a ajustarle cuentas a su poesía y a su propia vida, por eso dice sin pelos en la lengua de su amor y de sus odios.
Para comprender bien estos poemas habría que conocer la trayectoria de su autor, un hombre que conoció el estigma, el agravio, el escarnio y hasta las pedradas de los más retrógrados ciudadanos de la sociedad cubana de hace un tiempo, a quienes no obstante ha sabido perdonar con la más sonora de las elegancias.
Sin dudas, en estos textos de singular bellezas y originalidad asoman los saberes librescos y vivenciales del poeta, desde las más encumbradas referencias literarias, hasta las más mundanas de las expresiones cotidianas. A veces toma una pose doctoral, de sabio, en otras la de ¨L´enfant terrible¨, y en otras sabe muy bien bajar el verbo, para hablarnos bajito, casi en secreto, frases que bien debiéramos poner en lugares públicos como esa de que ¨La soledad es un perro verde que nos muerde dentro en noches grises, o¨ que todos los animales somos iguales, pero algunos animales somos más iguales que los otros¨.

Manuel Augusto Lemus tiene una extensa labor de crítica y de investigación, que no ha sido valorada en su verdadera extensión. No creo que haya nadie en el mundo que tenga una información más completa que él sobre la literatura y los artistas guantanameros. Nadie como él conoce con pelos y señales a los creadores de esa región que se encuentran en  la diáspora por todo el planeta. Pero bastan sus poemas para situarlo entre las voces importantes de la poesía cubana que se produce fuera de las fronteras de la isla. Gústele a quien le guste, Manuel Augusto Lemus es un pedazo de Guantánamo, y por extensión un pedazo de  esa Cuba indivisible de que hablaremos mañana.
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viernes, 25 de enero de 2013

El Mundo según Casciari

Hace algunas horas recibí un correo de uno de mis mejores amigos, tenía un adjunto, y como siempre me envía trabajos interesantes, lo devoré de inmediato. Es  un genial artículo del periodista argentino Hernán Casciari, corresponsal del diario español El País. Hubiera sido  muy egoísta saborearlo  sólo. Aquí se lo dejo para que ustedes también lo disfruten.
Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el 'sistema perro'.

Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.
Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene 'humanamente' alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo. Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo?

Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, forman pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco. Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con Brasil, que tiene 14 años y el miembro grande. México también es adolescente, pero con ascendente indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17. En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1,200 años por 14 obtenemos una señora de 85, conservadora, con olor a pipí de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero. Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo, Australia y Canadá típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda. Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín... o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa. Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flandes. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres. España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume). Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja follar por Inglaterra y después hace la denuncia.
España tiene hijos por todas partes (casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que, cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.
Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se tira a las pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia. Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Cogen y trabajan, pues son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea. Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas. Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no lo vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se la pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado. Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos. El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros, algunos mongólicos, otros esquizofrénicos. Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna.....y ¡hasta gente! A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes Y yo me pregunto: ¿Por qué siguen naciendo países, si los que hay, todavía no funcionan?

domingo, 9 de diciembre de 2012

A propósito de la censura cubana al reggaetón


Confieso que no me gustan, ni me atraen los textos y mensajes de la música llamada Reggaetón, y que por algún tiempo me negué a ocupar un solo minuto de mi atención  a escuchar ese ritmo tan provocador e invasivo. Hace algunos años, mi hijo menor me invitó al Café Cantante del Teatro Nacional de la Ciudad de la Habana, para presenciar una de las presentaciones de su grupo musical “Aceituna Sin Hueso”, agrupación, que se afanaba, en aquellos momentos en hacer una fusión entre los ritmos de la música cubana y la rumba flamenca. Era uno de esos periodos en que el trabajo y los problemas cotidianos nos dejan sin ánimo para vivir con el vigor debido. Haciendo un esfuerzo me engalané con mis mejores atuendos, y ,e fui a la presentación. Llegué una hora antes de que comenzara la actuación de Aceituna, y bajé  por unas escaleras hasta un gran salón donde una hornada de jóvenes ocupaba casi la totalidad de las mesas y otra, no menos pequeña, se aglomeraba en la gran pista de baile del local. Eran muchachos y muchachas que movían sus cuerpos de manera espectacular al ritmo de la música de moda. Sin exageración era un hermoso espectáculo de alegría, sensualidad y gozo, una fiesta extraordinaria, y no hablo de la actuación como tal, sino de la holganza que aportaban aquellos ritmos al vigor desprejuiciado de tantos jóvenes. El impacto de aquel singular panorama, me hizo revisar los prejuicios con que había escuchado aquella música que desdeñaba por su chabacanería y ramplonería. Ocupé una mesa bien cerca de la pista, para no perderme los detalles de aquella asombrosa danza de cuerpo enérgicos, y pude no sólo disfrutar de cerca la velada, sino que aquella noche tuve la oportunidad de conversar con varios  jóvenes, la mayoría de ellos, estudiantes de la Universidad de la Habana, interesados en la ciencia y el arte. La opinión mayoritaria de los jóvenes era de desaprobación a los textos, pero me dijeron que las fascinaba el baile, y aquella música los llenaba y les permitía alegrarse el cuerpo y los sentidos. Cuando llegué a mi casa, me enfrenté a mi mismo. “Roberto”, me dije, “tu debes ser el equivocado”. ¿Era imposible que mis criterios fuesen lógicos cuando tanta gente inteligente y con preparación era capaz de divertirse con semejantes ritmos? Algo no funcionaba bien en las mentes de los que descalificábamos lo que la mayoría aplaudía. Sin embargo, también pensé en la manera que las grandes masas son a veces manipuladas por los mensajes de la publicidad y la reiteración de la propaganda política. “No todo lo que aprueba la mayoría es lo bueno”, pensé. Pero, es innegable el espacio que ha ganado esa música, o quizás le han cedido los que deciden su difusión. Pero, me puse a viajar en el panorama musical cubano: El danzón, por ejemplo, uno de los géneros de la música popular en la isla, que es hoy patrimonio querido y protegido de la cultura oficial, fue en sus inicios, vetado por el stablishment de la época, por considerarlo vulgar y obsceno. Los géneros de la rumba cubana fueron por mucho tiempo relegados a lugares frecuentados por gente de poca cultura, y considerados música de marginados. En los años 60, el rock fue vetado en Cuba y por un tiempo la música de los Beatles fue desterrada de la radio y la televisión de la época. La suerte del reggaetón parece que no es, ni será distinta a la de muchos géneros musicales surgidos de los segmentos de mayores desventajas dentro de la sociedad. El rap (que no debe confundirse con el reggaetón) es aun rechazado por sus mensajes agresivos y muchas veces ofensivos, sin embargo, en mi opinión personal, es hoy por hoy un género que intenta, en muchos casos y  con una sinceridad electrizante, penetrar en los problemas sociales y en la realidad sociopolítica como arma de defensa de valores de la cultura hip-hop, que pudieran estar comprendidos  en cualquier tratado de derechos humanos y universales. A mucha gente le encanta el reggaetón, aunque como música popular tiene su propio hándicap, esa tendencia a los mensajes ramplones, la chabacanería y lo corriente. Como todas las formas del arte, como todo lo que crea el hombre con su ingenio, esa forma musical tiene un porvenir asegurado en la evolución que sin dudas vendrá. Estoy seguro de que la prohibición del reggaetón, no va a mermar el consumo de ese tipo de música, ni mucho menos la hará desaparecer. Toda prohibición es una invitación. Y aunque no me gustan los textos, y a veces me aturde el talante repetitivo de ese tipo de ritmo, creo que tiene todo el derecho a existir, porque son más los que lo quieren que los que lo rechazan. Hay aun en la tierra espacio para todos, incluyendo a los  que les gusta y a los que hacen el reggaetón.

lunes, 9 de julio de 2012

Roberto Ruiz Rebo en Il Piano, Mérida

Dulce María Ávila de Ruiz
La noche del jueves 5 de julio fue realmente especial en Il Piano, Mérida, el cantautor cubano Roberto Ruiz presentó su segundo álbum "De dónde vienen tus ojos" para el que trabajaron artistas cubanos y mexicanos. El concierto comenzó con las palabras de un gran músico yucateco, el vocalista y percusionista Manuel Conde, gran conocedor de la música cubana, quien se refirió a la trayectoria del cantautor y al proyecto presentado con composiciones orquestadas por cubanos y mexicanos. Conde, señaló el hálito poético que habita en cada una de las canciones de Ruiz Rebo y su peculiar manera de interpretarlas. Luego cedió espacio al compositor e interprete quien, con el rítmico y amoroso tema "Ay amor, como te extraño" que recuerda las composiciones del cancionero trovadoresco cubano, saludó a todos los asistentes. La noche se llenó de musica y de mensajes llenos de sentimiento y razones. Sones, boleros, el ritmo de la rumba flamenca, guarchas, baladas... Canciones para llevar en la cabeza por su contenido e invitación a la reflexion, todo dicho en un lenguaje impregnado de poesía. Excelente canción e impecable interpretación fue la de Juan Carlos Suárez Sánchez (música) y Roberto Ruiz (texto), orquestada por Manuel Balam, que dejó una nota muy personal en la noche. Siguió otro acento sobresaliente el del vocalista chiapaneco, Tony Martin y el guitarrista cubano Dashel Ruiz Pérez, con la interpretacion de "Cancion para mis amigos", compuesta por Roberto para la voz de Martin, la cual el interprete hizo indiscutiblemente suya, arrancando aplausos y vivas entre los asistentes. Adriana Terezinha, la más joven acompañó en muchas de las canciones a Roberto haciendo la voz segunda y luego se lució, interpretando junto a Ruiz "Saltar al vacio" un son, bien cubano compuesto para ella, y cuya interpretación arrancó palmadas, aplausos y mas de un grito de bravo  entre los presentes. Otro momento especial fue cuando el salón de IL Piano, se volvió todo silencio para escuchar el estreno del tema "Mérida Adiós", canción compuesta e interpretada por el cantautor cubano, y acompañada en la quitarra de manera magistral por su hijo Dashel. La noche cerró de manera alegre y emotiva con la interpretación de la Guantanamera, a lo que se unieron Fabián en el piano y Juliancito en las tumbadoras, con versos cantados de manera informal y ocurrente por Juan Carlos Suárez, Manolito Conde y el propio Ruiz. La noche del 5 de Julio de 2012, en Il Piano, será recordada por su emotividad, por su toque de buen gusto, simpatía y distinción, no sólo por la presencia y las canciones del cubano, sino también porque el publico mexicano que lo acompañó era un "publico de primera clase".