
domingo, 24 de abril de 2011
Las fresas de la otra familia de chocolate

jueves, 21 de abril de 2011
Villamil: cada loco con su tema


lunes, 11 de abril de 2011
Bajo el Cielo de Cuba, con Roberto Mc Swiney

viernes, 8 de abril de 2011
Qué pase el desgraciado...
La orden la da un personaje que quiere vendernos "filantropía" a fuerza de alaridos y amenazas. "Qué pase el desgraciado...", vocifera, y el coordinador en el estudio, ordena los aplausos. Así comienza este festival de las miserias. Esta vez no son los rostros maquillados de las telenovelas, ni los conflictos egoístas de la clase más adinerada de la sociedad mexicana. Esta vez son los apaleados de siempre, casi obligados a ofrecernos un strip-tease de sus peores momentos. Resulta difícil creer que la dignidad de los que sufren sea tan endeble. Pero ahí están, quizás esperanzados en resolver los problemas que les agobian, o satisfechos por ganar unos pesos para su precaria economía y ser protagonistas de una fama efímera, realmente execrable. En este caso, como en otros, el estudio de mercadotécnia no ha resultado fallido, aun cuando ya son muchos los telespectadores que rechazan alarmados la agresividad y la falta de ética de un personajillo brabucón y egocéntrico que se está llenado los bolsillos, o llenado las arcas de Televisa, con las miserias humanas de un sector de la población que pide a gritos mejoras económicas y educación. Hace algunos días escuché decir que la conductora de marras es la abogada de los pobres. No sé si tomarlo como idiotez, ignorancia o excesiva candidez, pero resulta que la conductora en cuestión está acostumbrada al escándalo y ha hecho de ello su modus vivendi desde hace muchos años. Y en ese camino, no ha tenido miramientos para aliarse a las más terribles causas, incluyendo las causas políticas más deplorables. Los mercaderes de la imagen conocen bien la ruta por donde se mueve el dinero, y han hecho de ese y otros personajes una fuente más para aumentar sus economías. La famosa conductora de programas, con todos sus títulos y doctorados, jamás podrá combatir a la pobreza económica y mucho menos a la de espiritu con programas televisivos como el que protagoniza. Ella es también un instrumento de los que más arriba aprietan los comandos de estos festivales de miserias desde sus púlcras y ordenadas oficinas. Valdrá la pena llevarlos alguna vez a uno de esos programas y presentarlos ante las cámaras con el mismo conjuro: !Que pase el desgraciado¡
Suscribirse a:
Entradas (Atom)